"Unidad cultural Cáñamo Patache"

Los resultados de un estudio publicado en el año 2011, basado en el análisis comparativo de sitios arqueológicos en la costa desértica de Tarapacá, establecen «que ciertos elementos y rasgos arquitectónicos utilizados por las poblaciones costeras permanecieron invariables y comunes a la región desde el período Arcaico Tardío en adelante».

El análisis da cuenta de sitios en Pisagua, Caleta Los Verdes, Caleta Sermenia, Pabellón de Pica, Punta Chomache, Punta Blanca, Caleta Huelen Alto y Caleta Huelén 42.  

Asimismo, incorpora «información inédita» de sitios estudiados en Punta Patache, sector que describe como «sumamente significativo», ya que en el litoral rocoso de la «unidad cultural Cáñamo Patache», se registran 20 sitios arqueológicos que «abarcan un amplio rango cronológico» y donde «se concentra gran cantidad de restos culturales».

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En excavaciones que no superan los 50 centímetros de profundidad se han encontrado «restos culturales» entre los que destacan «los  anzuelos  de  cactus,  cordelería  de  fibra  vegetal, de pelo humano y de lana de camélido de diversos colores, lienzas de algodón, fragmentos de tejidos de lana en  colores  azul,  rojo  y  café  natural;  placas de hueso perforadas, sandalia de cuero confeccionada en piel de lobo marino, tablas de madera de cactus con orificios en los bordes (posibles deformadores craneanos),  espátula  de  madera, fragmentos  de  astas de proyectil, mango de madera con ranura para hoja de cuchillo y desconchadores de mariscos en costillas de lobo marino».

De acuerdo a investigaciones realizadas, pescadores, mariscadores y recolectores estaban presentes en Tarapacá hace diez mil años atrás, muy cerca de caleta Cáñamo.   «Esto es muy importante, pescadores y mariscadores de hoy son los descendientes de un proceso cultural que tiene diez mil años de vida», indicó Lautaro Núñez, arqueólogo iquiqueño, Premio Nacional de Historia en el año 2002.

«Cuando se explota el salitre comienzan los puertos, al comenzar los puertos comienza una actividad tan grande que los changos se dan cuenta que ganan mucho más cargando en las balsas de cuero de lobo sacos de salitre que pescando, y los primeros dibujos que hacen los ingleses cuando llegan a Iquique es que están dibujando a los changos cargando sacos de salitre en sus balsas de cuero de lobo que eran de origen prehistórico»

En el año 1979 Rigoberto Vargas llegó hasta caleta Cáñamo.  Venía desde Río Seco, «antes se llamaba la caleta del piojo».  Rigoberto «siempre ligado al mar», aprendió la pesca «por la gente mayor».

Aseguró que «ellos siempre quisieron que esto siguiera; antes para la gente no había mucha educación, todo era la pesca.  Con el tiempo la gente se dio cuenta que no era todo la pesca, que el trabajo en la mar es muy complicado, más ahora que no hay productos, se están exterminando».

Rigoberto también trabajó «calando el congrio y pescando a la chispa».  Recuerda que en caleta Cáñamo «no había nadie, venían personas con una carpa y estaban así durante el día, a veces dos días, pero era muy raro que las personas llegaran hasta acá, ahora llega cualquiera».

«En Cáñamo había abundancia de peces y mariscos, mucho recurso, no había que moverse por eso me vine para acá, nadie nos molestaba, el problema estaba en transportar el producto, horas y horas esperando que alguien me llevara hasta Iquique, tenía que mostrar una sartita de pescado para que me llevaran.  Después teníamos que buscar a un rematador, siempre fueron abusivos con los pescadores, no pagaban, teníamos que andar detrás del gallo, pagaban de a gota, el pescador siempre ha estado marcando el paso».

Rigoberto recuerda que en su embarcación llevó a «un gringo que una vez llegó con su señora y me pidió que lo llevara a un recorrido.  Estuvimos como medio día, le pregunté por qué venía, como era un lugar tan solitario, y dijo que esto se iba a transformar en un puerto principal, uno nunca pensó que con el tiempo sería así».

 

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