Mujeres de la pesca y actividades conexas entre Iquique y Chipana

Mujeres de la pesca y actividades conexas entre Iquique y Chipana

Diálogos de género en el ámbito pesquero y actividades conexas del borde costero de Tarapacá.

El 25 de agosto de 2021 fueron publicadas las modificaciones a la Ley 21.370 para promover la equidad de género en el ámbito pesquero y acuícola.  La normativa incorpora a las actividades conexas, aquellas que «sin ser actividades pesqueras artesanales propiamente tales, son indispensables para las faenas».

En este contexto, Sara Garrido, presidenta de la Corporación de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile, indicó que la legislación con perspectiva de género «se toma en serio» y dignifica el trabajo de mujeres de la pesca y actividades conexas.  «Es primera vez en la historia que se reconoce a las mujeres rederas, encarnadoras, fileteadoras, recolectoras y todas quienes realizan trabajos de pre y post captura».

La dirigente agregó que «hemos ido avanzando para visibilizar el rol de la mujer, apoyarla, destacarla y que se le entreguen las herramientas para que se puedan desarrollar, avanzando particularmente en autoestima y autonomía económica. Es súper importante el aporte que ellas hacen en la caleta para la economía local, pero lamentablemente están escondidas».

Sara Garrido sostuvo que en Chile son escasas las estadísticas referentes a mujeres en actividades conexas y argumentó que «es muy importante ir visibilizando para conocer las reales condiciones de trabajo de las mujeres  en Iquique, Arica y Atacama. Sabemos que no hay lugar para las mujeres, este es un tema que se está recién instalando».

El cerro de Carmen

Desde un pequeño cerro del borde costero, en medio de una zona arqueológica protegida al norte de caleta Cáñamo, Irma Román identifica lo que alguna vez fue su hogar:  «En un ruco pude criar a mis hijos gracias a la pesca y a la recolección de algas, antes que se instalaran las mineras».  El espacio, hoy entre dos puertos, «es lo único que dejaron para los pescadores artesanales».

Irma comenzó a trabajar a los 12 años como encarnadora en la caleta El Membrillo de Valparaíso.  «A los 16 me embarqué y recorrí desde Chiloé hasta el norte, por Juan Fernández, Lebu y Puerto Montt íbamos buscando el pescado.  Viví la experiencia de ser la mujer que no podía salir a la mar porque era mala suerte, pero a los 13 años salía a la mala.  Me vestía de hombre y cuando llegaba a puerto me vestía de mujer y me maquillaba».

A la caza de la albacora y el bacalao arribó hasta el puerto de Iquique.  «Me gustó y me quedé, en la caleta Riquelme era la única mujer que se embarcaba».

Actualmente, Irma Román, conocida como Carmen, se desempeña como  delegada regional de Tarapacá para la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal.  «Somos 185 mujeres que sí estamos comprometidas, también integramos una mesa de trabajo con 300 mujeres.  Al principio fue difícil que me reconocieran pero una vez que asumí estaban todas conmigo». 

Igualdad

Hace más de un año y medio Irma comenzó un recorrido desde Pisagua hasta caleta Chipana a fin de agrupar a las mujeres.  «Para que no pase lo mismo que pasó con las algas, porque dieron permisos a personas que no trabajan».  

Argumenta que «no se trata de limitar a las mujeres, pero si quieren permisos deben trabajar en las tareas certificadas.  Hay que canalizar bien los permisos ya que la ley chilena busca la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres».

Irma agregó:  «Cuando no se puede salir a la mar se trabaja en el huiro o en actividades conexas.  Hoy existen muchas mujeres que cuentan con el certificado de inscripción en el registro pesquero artesanal sin salir a la mar, hacen daño porque alteran las estadísticas y manipulan la realidad».

En la región de Tarapacá se desarrollan las actividades conexas de fileteadoras, desconchadoras y recolectoras de orilla.  «Nuestra realidad es distinta a la del sur de Chile, por eso queremos integrar a mujeres que desempeñan otras actividades conexas como la cocina ancestral y la artesanía a base a productos del mar», explicó la delegada de Tarapacá de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal.

Un año después de publicadas las modificaciones a la Ley 21.370, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura comprometió para el mes de marzo de 2023, la implementación de un registro de actividades conexas que tiene por objetivo «reconocer a las mujeres que realizan esta actividad y generar el trabajo intersectorial para crear instrumentos de fomento a los cuales las mujeres puedan acceder, considerando que estas actividades se realizan de manera informal y en situaciones precarias en general».

Bonito

La franja costera de Tarapacá, a lo largo de 373 kilómetros, está constituida por «ecosistemas originales y frágiles», distribuidos en «cinco grandes zonas separadas por sus particulares características naturales, humanas y productivas».  

Entre el límite regional sur y caleta Río Seco se extiende la zona de Los Pescadores.  Caracterizada por «hermosas playas de agua limpia», como  es el caso de caleta Chipana. 

Hasta el lugar llegó Gissele Pizarro, quien dejó atrás la comuna de Alto Hospicio para encontrar la tranquilidad que buscaba.  «Hace siete años junto a mi marido compramos un bote, él sale a la mar todos los días y tengo pescado fresco».  Principalmente, el monito o bonito, que una vez sacado del agua es inmediatamente eviscerado.  «Me levanto y cocino lo que pesca mi marido, cuando tengo todo listo abro el negocio».

Cada preparación es diariamente preferida por camioneros y transportistas que utilizan la carretera costera.  En tanto, durante el verano son los turistas y campistas quienes llegan masivamente hasta las playas del sur de la región para instalar la arraigada costumbre de acampar en el borde costero, muchas veces alterando la tranquilidad, las actividades productivas y el equilibrio de los ecosistemas.

Ana, Camila y Gabriela, recolectoras de orilla en playa Ike Ike

Según relató Ana Marín González, «una alguera orillera», los campamentos de verano producen un gran daño en la zona.  «Vivo en la playa hace muchos años porque amo la mar y el huiro me ha dado todo, pero acá a nadie le importa lo que pasa con la naturaleza.  Hay muchos a los que no les importan las condiciones en que dejan la playa, como algunos algueros que solo ven dinero y barretean o los turistas que dejan todo lleno de basura que después comen las aves, contaminan las algas y los mariscos de la orilla con restos de baños químicos».

Por su parte, Gabriela Muñoz, al igual que Ana, mantiene un vínculo muy especial con la mar.  Sus recuerdos de infancia evocan la costa antofagastina, hasta donde «bajaba a pie a la playa y tomábamos oncecita en la arena mientras los niños nos bañábamos».  Afirma que «toda la vida lo he pasado en la playa, vendía cholgas cocidas y pejerreyes, pero desde la pandemia ya no quedan pejerreyes y la cholga hace muchos años que desapareció».

"Me expongo hasta donde puedo porque esto es mar abierto, aunque si la mar se lo quiere llevar se lo lleva, usted mismo se enreda en las algas".

En moto, equipada con una olla y una sartén, Gabriela llegaba hasta la apacible playa Ike Ike.  «Me casé con un iquiqueño que adora la playa, acá sacábamos lenguados y los cocinábamos con palitos que siempre habían en la playa. Usted llegaba y estaban los pejesapos en las rocas, poníamos abajo un chinguillo y caía el pejesapo.  Íbamos hasta el Loa a sacar camarones, eran muy ricos y grandotes porque eran de río.  Con el tiempo dónde quedó el río, qué camarón va a haber, es el mismo progreso el que hace desaparecer todo».

mujeres pesca actividades conexas
El barreteo o destronque es una práctica ilegal de extracción del huiro ya que extermina el hábitat de peces de roca, moluscos, cangrejos, caracoles y otras cientos de especies marinas.

Camila Guzmán trabaja junto a su abuela Ana en las tareas de recolección de algas en playa Ike Ike.  La joven asumió en marzo de 2022 la responsabilidad de ser presidenta del primer sindicato de mujeres del mar y actividades conexas de Tarapacá.  «Somos 30 mujeres que trabajamos en gastronomía, artesanía, pesca y algas». 

A partir de su experiencia, sostuvo que la discriminación es una realidad en el borde costero de la región.  «Cuando se formó el sindicato hubo menosprecio y burlas tanto de hombres como de mujeres.  Hay un mal trato a las mujeres que trabajan en gastronomía, ya que son limpias y delicadas, ellas compran los mariscos a los botes, no hacen fuerza pero sí procesan los mariscos, los machucan, los cuecen y los venden, limpian y lavan los productos, mantienen la higiene junto a otras mujeres que ayudan».

Camila complementó:  «Las algueras orilleras de esta zona no contamos con el equipamiento necesario y nos pasan muchas cosas por el frio».  A su vez, indicó:  «Las mujeres que trabajan en gastronomía necesitan leña y fondos para cocer los mariscos, la leña es lo que más se usa y los fondos se gastan, hay casos de quemaduras graves porque van a tomar el fondo y se rompe».

Datos publicados por la Subsecretaría de Pesca dan cuenta que en el año 2021 la macrozona norte, constituida por las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, registró una captura superior a 429 mil toneladas, siendo la región de Tarapacá la que «concentra el mayor esfuerzo pesquero» del ámbito acuícola, artesanal e industrial.

Del total extraído en la macrozona norte 394 mil toneladas corresponden al trabajo de hombres y 35 mil toneladas al trabajo de mujeres.

Patos, gallinas y conejos

A 21 kilómetros al norte de la desembocadura del río Loa se encuentra Punta Blanca.  En el solitario lugar, Elizabeth Carrillo junto a su marido habitan en medio de un «afloramiento rocoso»,  que bien los protege del viento  y a pocos metros de la orilla.  «Trabajamos el huiro y también la recolección de mariscos, mi marido pesca para nuestro consumo y también para los animales».

Patos, gallinas y conejos son criados por la pareja que sueña e intenta convertir el árido entorno en un pulmón verde. «Mi suegra primero me regaló un patito y después una gallina porque en la ciudad se estaban muriendo y acá se mantienen.  Las aves y los conejos se van donde hay huiro, comen pescado y toda clase de mariscos, hay veces que los han visto por otras playas».

Cada vez que Elizabeth sale a la recolección de algas es seguida por los animales.  «El trabajo es bien sacrificado pero muy bonito, está hecho casi por puras mujeres.  Hay que esperar la marea baja y a veces está en la madrugada, también hay que estar pendiente de la casa porque hay muchas recolectoras que están solas.  Nos acompañamos, de repente nos juntamos un lote, vienen desde otras playas a sacar huiro y nos divertimos, lo pasamos bien, conversamos y trabajamos de punta a punta cuando vara harto».

Con el tiempo

Cuando llegó por turismo al norte grande hace diez años, Patricia Pizarro no tenía relación con la mar.  Actualmente, trabaja en el marisco de caleta San Marcos.  «Me gustó el calor, el sol, acá el clima es muy rico aunque ha cambiado mucho. Empecé a vender empanadas puerta a puerta y de a poquito comencé con el restaurante Mami Dolly».

Patricia asegura que prepara todo tipo de pescados, mariscos y especialidades en pulpo y loco.  «Quería salir adelante, es que no tengo apoyo acá, estoy sola.  Con mis vecinas me he integrado y gracias a la red he aprendido que debo ser fuerte como son las mujeres de esta caleta».

mujeres pesca actividades conexas

Patricia junto a Missley Ramos, quien se estableció hace 15 años en caleta San Marcos, trabajan en la limpieza de mariscos.  «La mujer no tiene muchas oportunidades y con el tiempo han ido buscando en qué desarrollarse.  Trabajo el marisco a full, no el huiro que es bien recompensado pero uno se daña, hay que estar metida en el agua, el marisco es distinto y mi hija igual me ayuda».

Missley relata que compra los productos a los buzos mariscadores de la caleta.  «Hago compra y venta, trabajo el mariscos después de la captura.  Al trabajar acá me gano mis lucas, aunque ellos ganan el triple de lo que hago en cuatro o cinco días, esa es la diferencia entre lo que gana la mujer y el hombre en la caleta».

Algunos kilómetros al norte de San Marcos, con dirección a la zona identificada como Ruta de los Minerales, se encuentra caleta Río Seco.  En el lugar habita Yammilet Díaz, «iquiqueña», quien hace siete años dejó la ciudad y decidió vivir en el borde costero sur de Tarapacá.  «Es muy bonito, pero no hay trabajo para las mujeres.  Hay harto buzo, pero no hay oportunidades para las mujeres de la caleta.  Creo que hay poco espacio, es una caleta chiquitita. Los hombres son los que trabajan en la mar y acá no hay restaurantes.  También queremos salir de la costa, ir a la mar, me inquieta no tener algo porque esta es una zona rica en mariscos».

Dignidad laboral

Mireya Galleguillos, quien compra y vende mariscos en caleta Río Seco, sostiene que «a las mujeres siempre las dejan a un lado, es pega de hombres, hay mujeres que bucean y trabajan en la mar.  Es bueno que exista un sindicato para que las mujeres podamos trabajar y que nadie nos moleste.  Por esto nos reunimos y estamos diciendo que nos faltan puestos para vender mariscos, en todas las caletas falta infraestructura, tres o cuatro puestos para vender mariscos, pensamos a futuro contar con un restaurante grande y bonito, limpio, donde todas trabajemos, por eso nos estamos organizando».

mujeres pesca actividades conexas
Jornada de trabajo en planta de procesamiento de erizos, caleta Río Seco.
mujeres pesca actividades conexas

Alicia Gallardo Lagno fue la última mujer a cargo de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.  La abogada sostuvo en julio de 2021, durante el seminario Impactos de la implementación del enfoque de género en el sector pesquero, que las modificaciones a la Ley 21.370 cuentan con un período de implementación de 24 meses.

Asimismo, señaló que «junto con promover el fomento productivo enfocado en la seguridad alimentaria, es necesario resaltar el rol patrimonial que tienen los oficios de las mujeres de la pesca artesanal, encarnadoras, recolectoras y ahumadoras, son oficios ancestrales que se transmiten de generación en generación».

Alicia Gallardo resaltó que «la mujer en la pesca artesanal y actividades conexas quiere crecer, saber cómo mejorar el valor agregado».

En esa línea, destacó el trabajo desarrollado por mujeres dirigentes de la pesca de todo Chile, quienes han impulsado un código de buenas prácticas que probablemente será replicado. «Lo que gestaron las mujeres y las dirigentes es el inicio para todas las otras áreas donde la mujer participa. La dignidad laboral tiene que ser el piso, la justicia social debe ser el piso para que las mujeres nunca más en Chile, en cualquiera de las áreas, sufran discriminación y sufran a veces verdaderas agresiones que impiden que participe, que pueda dar su opinión, que pueda tener instancias de participación gerencial en los sindicatos».

Finalmente, Alicia Gallardo Lagno detalló que del total de personas inscritas en el registro pesquero un 25% son mujeres, aunque «no sabemos cuántas mujeres hay en las actividades conexas, creemos que van a ser muchas más que las del registro.  Quiero decirles que el 50 por ciento de los sindicatos y de las organizaciones están dirigidas por mujeres, por lo tanto, la mujer en Chile en la pesca ya tiene participación en las dirigencias y por eso que estamos logrando grandes cosas en varias áreas de nuestro quehacer en pesca y acuicultura».

Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional, CORE Tarapacá 2022.

Ir arriba